Escribo las líneas que siguen como contribución al Primer Congreso Virtual de Científicos Chilenos, inaugurando un nuevo estilo de intercambio de ideas. Conferencista habituado a ver mi audiencia a la cara, a escuchar las toses, el acomodar de los cuerpos en las sillas, a sentir las respiraciones, para fijar en función de ellas el ritmo de la exposición, esta experiencia virtual tiene menos de conferencia, un poco más de artículo. Pero, por otra parte, habituado a escribir artículos de especialidad, para un público entendido, me es difícil recrear la formalidad de tales textos para dirigirme a un auditorio proveniente de horizontes muy diversos.
¿Cómo proceder entonces? Desde el punto de vista de la forma, creo que debemos buscar inspiración fuera de la ciencia, en la literatura, desempolvando posturas un poco olvidadas con respecto a la novela. Pienso en Julio Cortázar, quien habría estado feliz de producir ``Rayuela'' o ``62 Modelo para armar'' usando las técnicas del hypertexto. Más que un artículo, se trata de producir un ``coágulo'' como decía el buen Julio en ``62 Modelo para armar''. Un coágulo, una red de conexiones neuronales, desencadenadas por un ratón informático.
Desde el punto de vista del fondo, se supone que escribo para una mayoría de científicos residentes fuera de Chile y unos pocos del ``interior''. Quizás algunos manifiesten curiosidad por saber algo de la Matemática que hacemos en Chile. Pero, inevitablemente, eso nos lleva también fuera de las Matemáticas. Pues, en mi opinión, un matemático es un lugar de tránsito, un devenir. La Filosofía es el porvenir del matemático.
Por estas turbulentas y apasionantes aguas los quiero invitar a navegar. Este coágulo internético lleva un título, que alguna precisión tiene. De hecho, una lectura sin desvíos del texto principal, lleva a puerto seguro, pero he querido dejar la puerta abierta a otras exploraciones por la via de las conexiones tradicionalmente subrayadas en azul.